Mitos y verdades sobre el blanqueamiento dental

El blanqueamiento dental es uno de los tratamientos de estética dental más demandados en los últimos años. Muchos de los pacientes que acuden a nuestra clínica interesados en realizarse un blanqueamiento nos suelen preguntar algunas dudas habituales como cuánto duran sus efectos o si daña el esmalte dental. A continuación, trataremos de despejar las principales dudas que pueden surgir sobre este tratamiento.
  • Puede hacerse en casa con bicarbonato, limón o agua oxigenada: la verdad es que los remedios caseros no funcionan como blanqueadores y son métodos potencialmente dañinos para nuestra salud dental, ya que son abrasivos. El uso de agua oxigenada tiene escasa efectividad y, además, daña las encías.
  • Puede hacerse usando pastas dentales blanqueadoras: muy pocos dentífricos blanqueadores realmente contienen agentes blanqueadores como el bicarbonato de sodio. Al ser abrasivas eliminan las manchas externas y dan la impresión de que los dientes se vuelven más blancos. Pero lo que realmente hacen es dañar el esmalte por culpa de esa abrasión.
  • El blanqueamiento dental daña el esmalte: cuando al blanqueamiento lo realiza un profesional en una clínica dental, el esmalte no sufre daños. Un buen diagnóstico seguido de un buen plan de tratamiento evitará este tipo de situaciones.
  • El blanqueamiento perjudica a las encías: si el material que usamos para blanquear las piezas dentales no se coloca en su posición correcta y en la cantidad adecuada, sí que podremos encontrarnos con irritación en la zona de las encías. Aun así, en determinadas ocasiones y utilizando una técnica correcta, algo de material puede afectar a la zona gingival provocando un poco de malestar en la zona. El profesional sabrá cómo contrarrestar ese tipo de situaciones.
  • El blanqueamiento dental sustituye la limpieza bucodental: no son sustitutos, sino tratamientos completamente distintos y con diferentes finalidades. El blanqueamiento modifica el color y la limpieza elimina la placa bacteriana acumulada sobre los dientes.
Todos los tipos de blanqueamiento siguen el mismo principio: un gel penetra en el diente, que es poroso, y se libera poco a poco en su interior. En Clínica CREO aplicamos un gel de PH neutro y luego la luz de arco de plasma realiza un blanqueo uniforme en ambos maxilares. Es un sistema de origen belga que brinda hasta 10 tonos menos en una sesión de 60 a 90 minutos. Vale aclarar que no todas las personas responden igual a un blanqueamiento dental, su eficacia y duración dependerá también de nuestra biología y nuestros hábitos. Pero en todos los casos se trata de un tratamiento seguro, fiable y eficaz que puede realizarse en cualquier adulto salvo embarazadas y lactantes. No dejes de consultarnos.

Consecuencias de la falta de dientes

Perder uno o varios dientes afecta gravemente nuestra sonrisa, tanto a nivel estético como funcional. Puede ocurrir por una enfermedad bucodental avanzada, como caries o periodontitis, que, en sus fases más avanzadas, destruyen los soportes y tejidos internos del diente. Esto provoca que no pueda regenerarse por sí mismo ni pueda salvarse, de modo que se procede a una exodoncia. La pérdida también puede darse por un traumatismo al practicar deporte o bien por un accidente. En otros casos los golpes generan fracturas que, con el tiempo, se extienden y rompen el diente. La falta de uno o varios dientes provoca todo tipo de inconvenientes para la salud dental, tanto a nivel estético como funcional. Problemas a nivel estético En función del diente perdido, al sonreír puede verse el agujero de este diente que falta. Esto puede provocar grandes complejos al sonreír. Por otro lado, la falta de dientes favorece la acumulación de placa bacteriana. Por ello es más fácil la formación de sarro alrededor de otros dientes, que también altera la imagen de la sonrisa. Además, la pérdida ósea que conlleva la falta de dientes provoca, con el paso del tiempo, la deformación de los rasgos faciales. La principal consecuencia es el hundimiento del labio. Problemas a nivel funcional Son muchos los pacientes preocupados por los efectos estéticos de la falta de dientes, pero los más graves suelen darse a nivel funcional. La falta de uno o varios dientes tiene consecuencias sobre la dentadura y puede provocar la mala trituración de los alimentos. Esto también puede provocar problemas sobre las encías, que hacen más esfuerzo. Cuando la pieza perdida no se sustituye de forma temprana, se pierde más hueso maxilar y se acelera el desgaste dental, además de provocar con el tiempo que el resto de piezas dentales se muevan. ¿Cómo solucionar la falta de dientes? Hay diversas opciones para solucionar la pérdida de una o varias piezas dentales:
  • Puentes fijos: son prótesis dentales parciales que se apoyan en los dientes sanos. Este tratamiento conlleva tallar mínimamente los dientes sanos, para facilitar su colocación.
  • Prótesis removibles: se retiran a diario y se fijan mediante la adhesión. En caso de perder la mayoría de dientes, el dentista puede recomendar la colocación de una prótesis dental completa y fija. Son un tratamiento más rápido y sencillo, aunque puede dar problemas con el tiempo.
  • Implantes dentales: Un implante es una pieza de titanio que se coloca en la raíz del diente mediante el proceso de osteointegración. De este modo, resulta totalmente imperceptible y devuelve la estética y la funcionalidad a la sonrisa.
Ventajas de los implantes dentales: Los implantes dentales son el tratamiento más aconsejado en caso de pérdida dental, porque conllevan todo tipo de ventajas:
  • Resultado natural: a pesar de llevar un implante, el resultado es una boca con aspecto natural. Además, el implante no compromete ni la estética ni la funcionalidad del resto de piezas dentales.
  • Opción más segura: el implante dental es la solución más segura para sustituir un diente perdido. La ausencia de dientes acelera el envejecimiento facial, porque favorece la pérdida ósea. Así, con los implantes dentales tu boca lucirá un aspecto más sano y rejuvenecido.
  • Pueden durar mucho tiempo: el implante dental tiende menos al desgaste que otros tratamientos. Al reemplazar el diente desde la raíz, se conserva en buen estado durante más tiempo. Conviene mantener una buena higiene oral y visitar con frecuencia el odontólogo.
  • Adaptación: los implantes dentales se integran con más rapidez alAdemás, con este tratamiento las encías no se retraen. Si bien hay casos en los que el cuerpo puede rechazar el implante, no es lo más común.
  • Limpieza: son sencillos de limpiar y resultan muy estéticos para el paciente. Las técnicas de limpieza bucal son las mismas que en los dientes naturales.
En Clínica CREO aplicamos las técnicas más avanzadas en implantología. Gracias a la tecnología del sistema CEREC podemos realizar coronas o provisorios en una sola sesión. Si has perdido uno o varios dientes no dudes en acudir a nuestros profesionales para recuperar tu sonrisa.  

Uso del chupete y dentición

El uso del chupete genera una gran controversia. Tiene ventajas, pero también inconvenientes. Más allá de los dos años puede provocar, tal y como ha advertido la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), que los caninos choquen entre sí y ambas filas no se cierren correctamente causando lo que se denomina “la mordida abierta”. En los recién nacidos, por ejemplo, es mejor no usarlo ya que puede interferir en el establecimiento correcto de la lactancia. Una vez está establecida, al mes, sí se puede usar sin problema. Para los bebés que no toman pecho, que sólo toman mamadera, la recomendación del chupete cobra mayor importancia ya que previene el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (MSL). Parece estar más demostrado cada día que su uso lo previene en gran medida. Aunque no se conoce todavía el mecanismo de acción del chupete para prevenir la MSL parece que está relacionado con que el chupete aumenta los microdespertares, favorece que la lengua se mantenga en posición anterior, aumenta levemente los niveles de dióxido de carbono y el tomo muscular de la vía aérea. También hace incrementar la producción de inmunoglobina A (IgA), por la succión no nutritiva y su presencia en la boca impide la obstrucción total de la misma y nariz sobre el colchón, un taponamiento que originaría la muerte súbita. En general todos los profesionales están de acuerdo en que el uso del chupete hasta los dos años representa más ventajas que desventajas. Es menos perjudicial que el hábito de chuparse el dedo o dormirse mientras toman la mamadera durante la llamada fase oral, porque se producen menos deformidades, sobre todo si el chupete es anatómico. Del mismo modo, el chupete les ayuda a estimular el efecto de succión, ya que, a veces, cuando son muy pequeñitos o prematuros no tienen mucha fuerza para succionar y una forma de ayudarles es haciendo “gimnasia" con el chupete. Pero de ningún modo deberá mojarse el chupete en azúcar o miel para hacer que el niño calme su hambre. Es a partir de los dos años, y más si se prolonga a los tres y cuatro, cuando el riesgo de trastornos bucales, asciende. Cuando el niño succiona, la tetina del chupete está apoyada sobre el paladar. Este hábito provoca que se ralentice de forma considerable el desarrollo del hueso maxilar en su ancho y que derivará con los años en una asimetría facial. A nivel dentario, los dientes inferiores se vuelcan hacia dentro y los superiores inclinan hacia fuera llegando a provocar el aspecto típico de dientes de conejo. A su vez, si el tamaño del chupete en relación a la boca del bebé no es adecuado, potenciará que se puedan generar deformaciones. Si las maloclusiones no se corrigen de manera precoz, el niño puede desarrollar una maloclusión más grave y más difícil de corregirlas. Por lo tanto, el uso de chupete es beneficioso sobre todo hasta el año de vida y también hasta los dos, pero no más allá de esa edad porque existe una fuerte asociación entre este hábito y la alteración en la posición de la lengua que puede dar lugar a malas mordidas.

¿La ortodoncia ayuda a un mejor rendimiento deportivo?

Ya hemos hablado en ocasiones que los problemas dentales pueden derivar en otro tipo de patologías. Una muela que nos duela o una caries puede acabar en un bajo rendimiento deportivo, y en la alta competición todo se mide y se regula. Además de tener como objetivo laestética, muchos deportistas se operan los dientes según van avanzando en su profesión. Nada hay que peor que un mal dolor desemboque en una lesión. Además, una persona habituada a hacer deporte es capaz de identificar cuándo su rendimiento físico está por debajo de sus posibilidades. Esto puede tener varios orígenes, pero una causa puede estar en los problemas en la boca. Dolor, un menor bienestar y la inflamación sistémica causada por las enfermedades periodontales (que se originan en las encías pero afectan a todo el organismo) son los principales motivos de la disminución del rendimiento deportivo llegando a provocar problemas bucodentales. En concreto, la periodontitis aumenta el riesgo de contracturas musculares, fatiga muscular, así como una recuperación más tardía de dichas lesiones musculares. Lo que hasta ahora parecía una afirmación sin respaldo científico comienza a tener pruebas.  En los últimos años se ha estudiado la relación entre el sistema estomatognático, o lo que es lo mismo, los órganos y tejidos gracias a los que comemos, masticamos, deglutimos, hablamos o sonreímos, y el control de la postura. Según una investigación que ha llevado a cabo el departamento de Fisiología de la Universitat de Barcelona con la Universidad de Innsbruck (Austria), publicado en Neuroscience Letters y Motor Control, “existe una influencia recíproca entre el nervio trigémino y el núcleo vestibular, es decir, los responsables de las funciones de masticar y del equilibrio, y entre los músculos masticatorios y los cervicales. Cuando hay fatiga, el equilibrio en condiciones de máxima inestabilidad es significativamente superior entre los individuos que presentan una mala oclusión dental”. En estos casos la ortodoncia es el gran aliado para corregir la mordida. Es por ello que han aumentado los casos de hombres y mujeres de más de más 40 años que acuden a consulta de ortodoncia por el boom que ha experimentado en los últimos años actividades físicas tan exigentes como el triatlón, el running o el ciclismo. Debido a que la ortodoncia tradicional con brackets supone un riesgo para los deportistas porque los impactos pueden producir lesiones en los labios, dientes y encías, hoy se ofrecen alternativas como CA Clear Aligner. Es una técnica clínicamente probada con muy buenos resultados, utilizada en todo el mundo. CA Clear Aligner ha revolucionado la ortodoncia, es una nueva manera de corregir la posición de los dientes que no utiliza brackets ni alambres porque funciona con unos alineadores transparentes. ¿A qué no se te había pasado por la cabeza que una dentista te podía ayudar a mejorar tus resultados? Pedí un turno para una revisión, te diremos si la salud de tu boca es correcta y si necesitas algún tratamiento para mejorar tu rendimiento físico y solucionar esas lesiones injustificadas que te impiden rendir al máximo.

Cómo la salud bucal y las enfermedades cardíacas están asociadas

Es cada vez más común escuchar que la salud bucal es vital para la salud en general. Pero en general, ignoramos el impacto que las enfermedades bucales pueden tener sobre el corazón. Sin embargo, hay estudios que demuestran que si se tiene enfermedad de las encías, sea en una etapa moderada o avanzada, está en mayor riesgo de sufrir de enfermedades del corazón que alguien que tiene las encías sanas. Además, la salud bucal puede proporcionar a los médicos señales de advertencia para una gama de enfermedades y condiciones, incluyendo aquellas en el corazón. ¿Por qué se relacionan estas cosas? La salud bucal y las enfermedades del corazón están conectadas por la propagación de bacterias y otros gérmenes, desde la boca a otras partes del cuerpo mediante el torrente sanguíneo. Cuando estas bacterias llegan al corazón, ellas se adhieren a cualquier área y causan una inflamación. Esto puede resultar en enfermedades como la endocarditis, que es una infección del revestimiento interno del corazón. Según la Asociación Americana del Corazón, otras condiciones cardiovasculares como la arteriosclerosis (arterias obstruidas) y la apoplejía también se han relacionado con la inflamación causada por las bacterias bucales. ¿Quién está en riesgo? Los pacientes con enfermedades crónicas de la encía como la gingivitis o la enfermedad periodontal avanzada tienen mayor riesgo de enfermedad del corazón causada por la mala salud bucal, especialmente si permanece no diagnosticada y no tratada. Incluso si no existe inflamación de las encías, la inadecuada higiene bucal y la placa acumulada aumentan el riesgo. Las bacterias también pueden migrar en el torrente sanguíneo causando la elevación del indicador de la proteína C reactiva, que es un marcador de inflamación en los vasos sanguíneos. Esta inflamación puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Síntomas y señales de advertencia Según la Asociación Americana de Periodoncia (AAP), las señales de una enfermedad de las encías, aún en sus primeras etapas, son las siguientes:
  • Encías rojas, inflamadas y que duelen al tacto.
  • Las encías sangran al comer, cepillarse o usar hilo dental.
  • Se puede ver pus u otros signos de infección en las encías y los dientes.
  • Las encías parecen estarse "retirando" de los dientes.
  • Con frecuencia se tiene mal aliento o nota un mal sabor en la boca.
  • Algunos de los dientes están flojos, o da la sensación de que unos dientes se están separando de los otros dientes.
Medidas de prevención La buena higiene bucal y los exámenes dentales regulares son la mejor manera de protegerse contra el desarrollo de la enfermedad de las encías. Recomendamos cepillar los dientes dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves que se adapta a la boca, para que llegue adecuadamente cada superficie del diente. También debe utilizar el hilo dental diariamente y visitar a su odontólogo para las limpiezas profesionales regulares. Siendo proactivo sobre la salud bucodental, se puede evitar el desarrollo de una afección que pueda traducirse en enfermedades del corazón, y a la vez mantener una sonrisa sana, limpia y bella a lo largo de la vida.  

¿Cómo cuidar nuestros dientes en vacaciones?

Los días de verano nos invitan a hacer la vida puertas afuera. Con frecuencia comemos en bares y restaurantes, y en las vacaciones nos relajamos especialmente en cuanto a rutinas y horarios. Es por ello que en verano solemos descuidar nuestra salud bucal, que no debería tomarse ni un solo día de descanso, pues los gérmenes y las bacterias siguen trabajando. Uno de los principales riesgos de no lavarnos los dientes cuando estamos fuera de casa son las caries. Cada vez que comemos, las bacterias de la boca producen unos ácidos que atacan los dientes. Si no ayudamos a neutralizar esos ácidos, estos actúan sobre el diente, lo que con el tiempo acaba provocando caries. Descuidar la higiene bucal también puede afectar a las encías, ya que la placa comienza a acumularse en la base de los dientes y, si no se retira con el cepillado o el uso de seda dental, termina formando sarro. Cuanta más placa acumulada, mayor probabilidad hay de que las bacterias bucodentales ataquen las encías, pudiendo causar enrojecimiento, sangrados o inflamación, los primeros signos de gingivitis. ¿Cómo cuidar nuestros dientes fuera de casa? El primer paso para que nuestros dientes y encías no den problemas durante un viaje o una escapada es revisarlos antes de partir. Muchas enfermedades bucodentales presentan síntomas poco visibles a simple vista, de modo que en una exploración rutinaria se pueden detectar patologías como las caries o la gingivitis. Llevar siempre en bolsos o mochilas un kit de limpieza dental que incluya un cepillo de dientes y una pasta dentífrica, y puede ser también un colutorio e hilo dental. Si se ha olvidado el kit de limpieza y a la espera de comprar otro, es aconsejable beber agua abundante o mascar un chicle sin azúcar, ya que el aumento salival que producen nos ayudará a eliminar las bacterias y los restos de alimentos acumulados en nuestra boca. Si se beben vinos tintos y blancos, es aconsejable beber también agua entre las copas de vino, para así enjuagar el ácido y evitar afecciones en los dientes. Estas bebidas son muy ácidas y pueden desgastar y afectar severamente el esmalte de los dientes Es importante cuidar la alimentación en general, porque gran parte de la salud de nuestra boca depende de los alimentos que consumimos. A las bacterias que originan las caries les gustan los alimentos ricos en azúcares, por lo que habría que reducir su consumo y lavar los dientes después de ingerirlos. Las bebidas carbonatadas y los jugos cítricos pueden descalcificar el esmalte de los dientes y erosionarlo. Moderar el consumo de tabaco, que mancha los dientes y favorece la aparición de halitosis, sin olvidar que este mal hábito nos hace mucho más vulnerables a las enfermedades bucodentales. Las bebidas y los alimentos fríos que tomamos para calmar el calor pueden provocar un aumento de la sensibilidad dental y producir inflamaciones de los vasos sanguíneos del interior de los dientes. Así, en estos casos, es aconsejable utilizar pasta de dientes y/o colutorios específicos para la sensibilidad dental. El contacto con el cloro de las piscinas favorece la acumulación de sarro, puede provocar la aparición de manchas en los dientes y daña nuestras encías, por lo que es conveniente lavar la boca minuciosamente después de un día de piscina. Siguiendo estas recomendaciones podrás disfrutar del verano y de tus vacaciones fuera de casa sin comprometer la salud de tu sonrisa.

Higiene bucal en la primera infancia

Una buena higiene oral es el factor más importante para evitar la caries y las enfermedades de las encías. Durante los primeros meses de vida, el bebé se encuentra en una fase oral pasiva, en la que podemos aprovechar su disfrute del masaje y manipulación de su boca, para hacer una limpieza diaria de las encías. Utilizá una gasa húmeda, la punta de un pañito limpio humedecido en agua o un dedal de silicona. Con la irrupción del primer diente de leche (alrededor de los 6 meses de edad), la higiene bucal se vuelve obligatoria dos veces al día; en la mañana y en la noche. Utilizá una gasa, la punta de un pañito limpio humedecido en agua o un dedal de silicona para limpiarle dientes, encías, lengua, cachetes y paladar. A partir del año de vida, la higiene bucal puede hacerse con un cepillo dental del tamaño de la boca del niño. Si tu bebé no se despierta a comer durante la noche ni come dulces, se puede realizar el cepillado sólo con agua. En caso contrario, se deberá usar pasta dental de 1000 ppm de flúor en cantidad “granito de arroz”. Y si ya le salieron sus muelas, al cepillado se le sumará el uso de hilo dental entre las zonas de contacto de las muelas antes de dormir. Podés usar un hilo dental con cera o si lo ves complicado, utilizá posicionadores de hilo (flossers). Consultá a nuestros odontopediatras sobre la necesidad de aplicar fluoruros tópicos de acuerdo al riesgo de caries de tu hijo. El uso de pastas dentales fluoradas es la mejor manera de prevenir las caries. Una vez que tu hijo/a haya aprendido a escupir, es indispensable que realices el cepillado con pasta dental de 1000ppm de flúor en cantidad del tamaño de una arveja. El cepillado dental en niños es efectivo sólo si es realizado por un adulto. Recomendamos dejar que el bebé y/o niño jueguen, sin embargo sugerimos que el adulto realice la higiene hasta que el niño haya desarrollado la habilidad motora adecuada (aproximadamente a los 8 años). A partir de ese momento, sugerimos supervisar el cepillado nocturno hasta la adolescencia. Recordá que la higiene oral se realiza tanto para establecer unos buenos hábitos orales como para proteger sus dientes de leche. Al acostumbrar a tu bebé a una limpieza dental suave y a pasar el hilo dental, se creará el hábito de cuidados bucales que lo acompañarán durante el resto de su vida.

Traumatismos dentales en verano: ¿qué hacer?

Ya llegó el calor y con él las vacaciones, los juegos en las piscinas, la práctica de algún deporte, el uso de las bicicletas y monopatines, el buen tiempo y el disfrute de los ratos libres. Aunque es la época de mayor disfrute de esas actividades, la época estival es también propicia para traumatismos dentales por caídas. Como centro especializado en el cuidado integral de la salud bucal queremos recordar los cuidados de la boca tanto en adultos como en niños y jóvenes, pero sobre todo en este último grupo que son los que disponen actualmente de un mayor tiempo de ocio. Ante un golpe en la boca, lo primero es acudir a que un dentista valore la gravedad del caso y sobre todo, si hay daño en la raíz del diente, se haya roto o no. El no seguimiento de este golpe puede tener consecuencias catastróficas para la raíz del diente, llegando incluso a la pérdida del diente traumatizado. Si la pieza se ha roto sólo por la corona sin dañar el nervio, se podrá reconstruir con un empaste, si la fractura lo ha dañado, necesitará una endodoncia y si lo fracturado o desplazado del sitio es la raíz del diente, éste necesitará ser recolocado en su lugar e inmovilizado junto a los dientes vecinos durante algunas semanas con controles de evolución posteriores. La peor edad para recibir el golpe es entre los 6 y los 12 años pues las raíces de los dientes anteriores están en periodo de formación y un traumatismo puede detener el crecimiento de las mismas, lo que puede traer también complicaciones graves en el pronóstico futuro de dicho diente. Qué hacer cuando se recibe un impacto fuerte debajo de la nariz y un diente o más de uno se salen? Esto siempre produce un estado de shock ante el hecho de no saber qué hacer por lo tanto lo primero es guardar la calma (esto es lo más difícil porque estamos ante una extracción no prevista y con sangre en la boca). A continuación buscar el diente que ha saltado, recogerlo del suelo por la corona, no tocando nunca la raíz, lavarlo bajo un grifo de agua corriente durante unos dos minutos, jamás raspar la raíz ni aplicarle ningún antiséptico y acto seguido recolocarlo en la boca mirando el sentido de los dientes vecinos para no equivocarnos. Parece complicado pero no lo es, el hueco donde estaba el diente ayuda, pues al empujarlo hacia dentro es capaz de succionarlo ante nuestra presión suave y constante. Aunque también pude suceder que nadie se atreva a colocar el diente, en este caso una vez recogido el diente y lavado con agua, se debe introducir en un vaso que tenga en su interior leche entera (no vale descremada ni semidescremada) bien fría y acercarse de inmediato al dentista, que lo colocará en su lugar. Este diente necesitará ser unido a los vecinos y posteriormente recibir tratamiento de endodoncia. El tiempo máximo para conseguir que se salven es de 60 minutos. Si se sobrepasa este tiempo, también se recolocarán en su lugar pero el pronóstico de conservación ya será más dudoso.
1 2 3